No suelo renovar el blog de forma tan frecuente, pero hoy es una ocasión especial. Ya conté en entradas anteriores que había encontrado un apartamento en una zona muy tranquila, rodeado de patos por el día y grillos por las noches. Aparte de estos animalillos, tengo vecinos. Mejor dicho, vecinas. La vecina del piso de arriba se llama Elena, una mujer de 65 años que no sabe que este blog existe ni lo leerá nunca. Ni falta que le hace.
Al poco de verme llegar se acercó a saludarme y a presentarme. Antes, la encargada de las oficinas de alquiler de apartamentos, Dolly (una puertorriqueña encantadora) me dijo que tenía encima una de sus vecinas favoritas. Elena vive sola aquí desde hace 15 años y habla, por alguna razón que no llegamos a entender, inglés conmigo y español con Jose (¿?). Hoy nos ha traído un microondas nuevo, un container recién comprado con sus correspondientes bolsas de basura y una tabla de planchar y una plancha. Cuando llegue el invierno me dijo que iba a bajar sí o sí mantas y juegos de sabanas que tiene en su paquete original, sin estrenar. A veces se emociona hablando de sus hijos, de los patos o de otros años en los que llegó gente nueva a los apartamentos (como un señor que llegó en el 2005 sin nada después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans).
Algunas veces en América no todo se mueve por el dólar. Pocas veces. Ésta es una de ellas. Gracias!!
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miércoles, 20 de agosto de 2014
sábado, 9 de agosto de 2014
Step by Step
Los días son bastantes intensos por este lado del océano.
Una vez acabado el curso de formación, el viernes a primera hora (es decir, a eso de las 7 de la mañana), la principal de mi cole me recogió en el hotel de Layton y fuimos al colegio donde voy a estar todo el año escolar dando clase. El recibimiento fue muy cálido, preocupándose en todo momento por mis necesidades y programando cada día del fin de semana. El cole donde voy a dar clase es muy grande y es igual que en las películas: un gran salón para comedor y para bailes de fin de curso, taquillas por todos lados, el equipo de deportes del cole (Go Mustangs!) y una sala de materiales enorme, con más de quince fotocopiadoras, plastificadoras, cartulinas de todas formas y colores, incluso sierras de madera y lijadoras para los proyectos de ciencias. Cuando los americanos hacen algo, lo hacen a lo grande; no tienen término medio.
Mi clase es muy acogedora, con varias zonas diferenciadas: zona de lectura, zona de ciencias, área de tecnología... Los profesores americanos emplean mucho tiempo en decorar sus aulas (o salones), a veces, más de una semana y los resultados son espectaculares. Yo empecé a colocar archivadores, posters, bordes de tablones y aún me queda bastante trabajo por delante hasta que el lunes 25 la clase se llene de niños. En otra entrada, más adelante, hablaré del sistema educativo y la organización escolar.
Hoy por la mañana el marido de la directora del cole, me llevó a buscar un apartamento para poder vivir. Mis objetivos eran dos: 1. Un precio lógico dentro de mi presupuesto. Al precio del apartamento siempre hay que sumarle un par de impuestos (o fees), con lo que tienes que calcular que puede subir unos 40$ sobre el precio base. Las utilities (gastos derivados como el agua, la luz y el gas) siempre van aparte; 2. Una localización cercana al colegio, con la idea de evitar la compra inmediata de un coche.
Después de dar varias vueltas y de ver algún apartamento en condiciones lamentables, encontramos una zona residencial muy chula y con un apartamento disponible, muy bien de precio, así que I got it! para mí!. El lunes a primera hora iré al banco a abrir una cuenta y después a formalizar la entrada y el contrato para el curso escolar.
La verdad es que el balance hasta ahora es positivo; no esperaba encontrar un apartamento tan bien de precio, tan cercano al cole y tan pronto; le doy las gracias a my angel Phil que me llevó en coche toda la mañana de lado a lado, con una paciencia y un buen humor increíbles (y escuchando jazz en su coche).
Una vez acabado el curso de formación, el viernes a primera hora (es decir, a eso de las 7 de la mañana), la principal de mi cole me recogió en el hotel de Layton y fuimos al colegio donde voy a estar todo el año escolar dando clase. El recibimiento fue muy cálido, preocupándose en todo momento por mis necesidades y programando cada día del fin de semana. El cole donde voy a dar clase es muy grande y es igual que en las películas: un gran salón para comedor y para bailes de fin de curso, taquillas por todos lados, el equipo de deportes del cole (Go Mustangs!) y una sala de materiales enorme, con más de quince fotocopiadoras, plastificadoras, cartulinas de todas formas y colores, incluso sierras de madera y lijadoras para los proyectos de ciencias. Cuando los americanos hacen algo, lo hacen a lo grande; no tienen término medio.
Mi clase es muy acogedora, con varias zonas diferenciadas: zona de lectura, zona de ciencias, área de tecnología... Los profesores americanos emplean mucho tiempo en decorar sus aulas (o salones), a veces, más de una semana y los resultados son espectaculares. Yo empecé a colocar archivadores, posters, bordes de tablones y aún me queda bastante trabajo por delante hasta que el lunes 25 la clase se llene de niños. En otra entrada, más adelante, hablaré del sistema educativo y la organización escolar.
Here we go!
Cada clase con su correspondiente American Flag!
Después de dar varias vueltas y de ver algún apartamento en condiciones lamentables, encontramos una zona residencial muy chula y con un apartamento disponible, muy bien de precio, así que I got it! para mí!. El lunes a primera hora iré al banco a abrir una cuenta y después a formalizar la entrada y el contrato para el curso escolar.
Parte exterior de mi apartamento.
Zona de paseo y descanso (con patos incluidos).
La verdad es que el balance hasta ahora es positivo; no esperaba encontrar un apartamento tan bien de precio, tan cercano al cole y tan pronto; le doy las gracias a my angel Phil que me llevó en coche toda la mañana de lado a lado, con una paciencia y un buen humor increíbles (y escuchando jazz en su coche).
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